Durante el ciclo menstrual, es común que las emociones cambien. Esto no significa que “algo esté mal”, sino que el cuerpo responde a las variaciones naturales de las hormonas, principalmente el estrógeno y la progesterona. Comprender estos cambios ayuda a vivir el ciclo con mayor calma y autocompasión, especialmente en adolescentes o personas que comienzan a menstruar.
En la fase premenstrual y durante la menstruación, algunas personas pueden sentirse más sensibles, irritables, tristes o con menor energía. Esto ocurre porque los niveles hormonales disminuyen, lo que puede influir en sustancias del cerebro relacionadas con el estado de ánimo. También pueden aparecer ansiedad, dificultad para concentrarse o necesidad de estar más tranquilas. En otras fases del ciclo, como después de la menstruación, es común sentirse con más ánimo, motivación y claridad mental.
Para manejar mejor las emociones, es importante reconocerlas y validarlas. Descansar lo suficiente, comer de forma equilibrada y realizar actividad física ligera puede ayudar a estabilizar el estado de ánimo. Actividades como escuchar música, escribir lo que se siente o hablar con alguien de confianza también son herramientas útiles. Llevar un registro del ciclo permite identificar patrones emocionales y prepararse mejor cada mes.
Si las emociones son muy intensas, interfieren con la vida diaria o generan malestar constante, es recomendable buscar orientación médica o psicológica. Entender la relación entre emociones y ciclo menstrual ayuda a fortalecer el autocuidado y a vivir esta etapa con mayor comprensión y equilibrio.
Referencia:
American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Premenstrual Syndrome (PMS). Información clínica y educativa sobre cambios emocionales y hormonales durante el ciclo menstrual.

